Jose luis abascal

Reflexiones de un escritor sobre esa cruel amante, la LITERATURA

Sobre tramas y temas.

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Como todos sabemos, los relatos literarios, sean cuentos o novelas, nos presentan una trama y se apoyan para ello sobre un tema. Para diferenciarlos me permito realizar una analogía vinícola: la trama es el sorbo de vino que bebemos y paladeamos, mientras el tema es el sabor o bouquet que nos deja en el retrogusto. Un buen vino no debe solamente producir placer en nuestro paladar al beberlo, sino sobre todo dejarnos un aroma que permanezca en nuestro recuerdo.
La trama es lo que nos impulsa a leer por despertar nuestra curiosidad, merced a dos herramientas del narrador: la intriga y la tensión. Por ello, cuanto más potente sea la trama, más posibilidades habrá de captar el interés del lector; y cuanta más tensión haya en el relato, más enganchado quedará a la lectura.
La trama está basada en un conflicto que, básicamente, puede clasificarse en las siguientes modalidades:
– Conflicto interno: el protagonista se enfrenta a un dilema en la forma en que debe actuar, de forma consciente o inconsciente. Citemos como ejemplos las obras “Crimen y castigo”, de Dostoievski o “Dr. Jekyll y Mr. Hyde”, de Stevenson.
– Conflicto con la naturaleza: el protagonista se enfrenta a una fuerza natural: animal, vegetal, climatológica, etc. Ejemplos: “Moby-Dick”, de Melville, o “El viejo y el mar”, de Hemingway.
– Conflicto con fuerzas sobrenaturales o extraterrestres: el protagonista se enfrenta a seres que no pertenecen a nuestra realidad: dioses, demonios, fantasmas, dragones, etc. Aquí hay multitud de obras que podrían citarse. Desde “La odisea”, de Homero (aunque no sea propiamente una novela) hasta “El exorcista”, de Blatty, pasando por muchas de ciencia ficción.
– Conflicto con otras personas: es el más habitual. En ellos, el protagonista se enfrenta a otras personas como él, con más o menos capacidades físicas, intelectuales, económicas o de cualquier otra índole. No hacen falta ejemplos.
Sobre este conflicto se construye la trama, que no es otra cosa que el combate generado entre los contendientes (aunque sea uno mismo) y que debe resolverse en un sentido positivo o negativo. La forma de plantear la trama es lo que se denomina “estructura”, pero de eso nos ocuparemos en otro momento. Lo habitual es que el protagonista triunfe en su lucha y el lector obtenga la satisfacción de un final feliz.
En todos ellos hay una cuestión de fondo que es la lucha entre el bien y el mal, encarnados por el protagonista y el antagonista (aunque, insisto, sea el mismo). Si ambas posturas son muy radicales (el bueno es muy bueno y el malo es muy malo), se incurre en el maniqueísmo, que en mi opinión desmerece el conflicto, porque en la vida real esta pureza no se da, adoleciendo de infantilismo.
Todo relato nos propone, además, un tema, cuya variedad es casi infinita. Puede versar sobre el amor, el poder, la codicia, el deseo sexual, las drogas, la esclavitud, el arte, los viajes, la venganza, la amistad, la soledad, el tedio, el medio ambiente… La obra alcanzará más valor cuanto más profundamente sea tratado el tema, para lo cual debe contener la información suficiente, bien imbricada en la narración para no distraer al lector sobre la trama y evitar que ésta pierda fuelle. Todos aprendimos cómo se construían las catedrales en la edad media de la mano de Ken Follett y su obra “Los pilares de tierra”. También puede tratarse de una mera especulación, como en “El código da Vinci”, de Dan Brown o en “1984”, de Orwell.
Un buen relato contendrá, además, otras tramas menores que le den cuerpo al texto en la medida en que sea necesario, sin abusar de ellas para no caer en el vicio de la digresión que, una vez más, despista el lector. También podrá tocar varios temas, si bien no debe pretender abarcar tantos asuntos que se convierta en una enciclopedia.
De las tramas sacará el lector el placer de la lectura; de los temas, el aprendizaje y la cultura. Ambos pasarán a formar parte de su ser en forma de emotividad, conocimiento, reflexión y recuerdo. Igual que un buen vino.
¿Nos cuentas qué tipo de tramas y de temas prefieres en tus lecturas?

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