Jose luis abascal

Reflexiones de un escritor sobre esa cruel amante, la LITERATURA

Populismo literario.

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Hoy vengo dispuesto a no hacer rehenes. Esto es una guerra y no puede uno andarse con tibiezas ni medias tintas. Está en juego la supervivencia del arte literario, secuestrado vilmente por una industria editorial que no tiene más afán que el beneficio económico, a la que lo mismo le da vender libros que condones o papel higiénico, y secundado por una caterva de lectores que presume de adquirir cultura, cuando lo único que hace es consumir productos de entretenimiento vulgar, que les aportan tanto de aprendizaje y reflexión como el prospecto de uso de una aspiradora.

Uno de los ejemplos más claros de este populismo literario es el género romántico-erótico tan de moda en estos tiempos, del que “las sombras de Grey” es el paradigma. Ese manual de masturbación femenina que nadie ha leído, pero que consiguió vender millones de ejemplares.

De este subgénero aparecen obras todos los días. Hace poco veía en televisión una entrevista a una conocida periodista televisiva que ha presentado su primera novela. Como el programa donde “la entrevistaban” es de la misma cadena donde presenta el telediario y, curiosamente, la novela está publicada por la editorial que pertenece al mismo grupo (como Juan Palomo), le dedicaron tanto tiempo como si hubiera escrito una obra memorable. La novela en cuestión, por lo que ahí se dijo, es una más de las “hijas de Grey”. La historia es la misma: chica conoce a yogurín que se la tira por todas las esquinas y luego la deja. Ni sé ni quiero saber el final, aunque me lo imagino. Pues bien, estoy seguro de que venderá miles de ejemplares.

Y no es que tenga nada contra dicha presentadora, que es una magnífica profesional. Ella, a fin de cuentas, lo único que hace es aprovechar la coyuntura. Tiene “marca”, porque la conoce todo el mundo; es periodista, con lo que se supone que sabrá escribir; y ofrece un producto que está de moda y que las lectoras demandan para aumentar “su cultura”.

Lo peor es que hay decenas de obras como ésta que proliferan en las librerías. Y si las hay es porque la gente las compra (algunas) y otras las piratean. Puedo verlo en diversos grupos de lectores y escritores de facebook en los que participo, alguno una auténtica cueva de piratas, y las mujeres acuden a ellos, unas para solicitar les recomienden relatos de este perfil y otras para hacer apología de los mismos.

Por supuesto también hay una versión masculina de estos bodrios, novelas de intriga con erótica incluida.

El populismo consiste en darle a la masa lo que quiere, sin importar si es lo que necesita o lo que le conviene, tratándolo como si estuviera compuesto por niños o por idiotas. Es propio de políticos sin escrúpulos que consiguen el apoyo popular para alcanzar el poder y después lucrarse con el mismo, limitándose a manipular a las huestes mediante la agitación emocional. En la literatura, el populismo es proporcionar obras de baja calidad para aturdimiento de los lectores que, encima, se vanaglorian de su lectura.

Me rebelo contra esta farsa y la prostitución de la literatura. Ni estas obritas son arte ni quienes las leen adquieren ninguna cultura. Así de claro.

Ahora, quien quiera ya puede empezar a disparar contra mí.

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10 Comentarios

  1. Me parece un tanto injusta la crítica sin haberlo leído, como en todo hay literatura erótica de calidad, decía Berlanga que es la que lees “con una sola mano”… y por supuesto mucha basura pero eso ya lo pronostica la Revelación de Sturgeon, que subraya que el “90% de todo es basura”.

    Un ejemplo en otro genero, la fantasía, Harry Potter yo no diría que tiene una calidad literaria altísima pero en innegable que es mejor que la mayoría de la fantasía que se escribió entonces (o se escribe ahora) y sin duda eso lo ayudó a venderse tanto.

    Creo que no hay una correlación directa ni inversa de la calidad literaria con el número de lectores, hay literatura de calidad con muchos lectores y con pocos y más o menos lo mismo en la literatura mala.

    Descartas que el comercializar el arte también le dio autonomía, permitiendo a autores vivir de su obra, siendo los artistas valorar hasta que punto están dispuestos a ceder sus visión del arte para vender más. El arte del Siglo XX no sería el que es sin esta aportación clave.

    En cuanto al populismo, ¿Quién decide que es lo que le conviene o necesita la masa?

    • Gracias, Pablo, por tu comentario. Hay “obras” que no hace falta leer para conocer su calidad. Me bastó con la entrevista, larga entrevista, que le hicieron a la autora, para conocer su contenido e intenciones. Y si soy injusto con ella, pues mala suerte. Berlanga fue un extraordinario director de cine. En su faceta, jamás se me hubiera ocurrido discutir con él. En las demás, sus opiniones son tan válidas como las mías.
      No estoy en contra del género erótico, que ha dado grandes obras a la literatura universal. El problema no es la temática, sino la forma de desarrollar el tema. Me remito al respecto a mi artículo “el buen libro”, parte dos, en donde explicaba las condiciones que una buena obra deben reunir a mi juicio.
      Tampoco estoy en contra de que el sexo forme parte de una trama. De hecho, en algunas de mis obras hay escenas de esta naturaleza. El problema es cuando el sexo ocupa todo el espacio de la narración y se limita a relatar, una y otra vez, situaciones de este tipo, sin aportar nada más. Entonces, para mí, no es más que entretenimiento vulgar.
      La calidad literaria no está reñida con el éxito comercial. Don Quijote de la Mancha cuenta con innumerables ediciones y traducciones, y nadie puede discutir su extraordinario nivel. El problema es cuando lo único que se busca es el éxito comercial, con estructuras simples, prosas poco elaboradas, personajes sin profundidad alguna y un tema que no deja ni un rastro de conocimiento ni reflexión al lector. Entonces, es una obra de consumo que no merece la atención de un buen lector, salvo algún momento de aburrimiento o para solazarse. Para eso prefiero una película, incluso pornográfica. Cumple mejor su función.
      Me parece genial que un artista pueda vivir de su obra. Lo que no acepto es que se limiten a tener una fábrica de obras pseudo-artísticas para llenarse los bolsillos. Eso atrae a los mercaderes del arte y termina expulsando a los artistas que no se pliegan a las imposiciones del mercado. El daño al verdadero arte es terrible en estas condiciones.
      Por último, a las masas les engatusa cualquier desaprensivo y oportunista. Yo quiero ciudadanos libres que tengan la capacidad suficiente para entender y valorar lo que más les conviene, a los que enriquece la existencia de líderes honestos y competentes que puedan orientarles, no suplantarles, para la mejor toma de sus decisiones.

  2. Estimado Jose Luis,
    Excelente articulo de un tema que me tiene muy herida, eso que no soy escritora. He llegado a pensar (la locura es mi mejor amiga) que el gobierno financia estas novelas para tener contento al Ilustrisimo Pueblo. No veo otras razones: son estúpidas, mal escritas y muchas veces con falta de ortografía. Eso se llama literatura? Me equivoque de planeta y espero que en mi siguiente vida, la cigüeña no se equivoque de planeta.
    Felices vacaciones! Pero te echamos de menos. De vez en cuando, danos noticias tuyas, ya que algunas no disfrutaran de vacaciones. Suerte tienes, con el permiso de tu Señora, que te queremos, aun así: en la lejanía.
    Un abrazo de osa

    • Muchas gracias, querida Françoise Coincido plenamente contigo en que eso no merece la calificación de literatura, al menos en el concepto que yo tengo de ella y que pienso coincide con el tuyo. Te deseo también un feliz verano y estaremos en contacto. Un abrazo muy cariñoso.

  3. Lo has clavado amigo mío. Esa eterna “lucha” qué ya no mantengo porque paso de movidas,enfrentamientos y qué se moleste y enfade nadie por no “defender” el populismo en la literatura. Hay una frase qué alguien me dijo alguna vez,proclamando a los cuatro vientos qué le parecía estupendo lo del fenómeno Grey,qué las mujeres especialmente andaran enervadas, locas perdidas a todas horas por decirlo suavemente,me dijo: “Mientras lean,lean algo vale todo”.No amigo mío.En absoluto.Para nada.Me niego a aceptar esto. No vale todo. A mi no me vale todo.
    Lo comentamos en más ocasiones. Todo por la pasta y si hay qué vender al padre porque lo paguen bien,se vende.
    Modas, veo estos últimos años el tema lectura en muchísima gente como una moda,como qué el decir soy lector,leo 200,150 libros al año te da más pedigrí,un tanto bastante de pose cultureta también y en el fondo mucho ruido y pocas nueces.
    Se qué hay una inmensa mayoría qué compra,lee literatura por auténtica vocación de saber,de crecer,de aprender, de comprender y tampoco querría qué se molestara nadie con lo qué comento. Es mi opinión personal y si estoy equivocada por supuesto admito el debate y rectificaré donde se precise si he de hacerlo.
    Me ha gustado mucho el tema y tu disertación. Por mi no has de ir con cuidado. Las balas me las guardo para otra ocasión jajajaj.
    Saludos,feliz verano,me uno al club de Françoise y las no vacaciones y nos comentamos por aquí.

    • Gracias, querida Ana, por tu comentario. Coincido contigo en todo lo que expones. Leer por leer sólo sirve para no perder la habilidad de descifrar las letras en un papel, pero LEER es otra cosa. Es sumergirse en otra realidad para intentar comprender a los personajes, para entender las situaciones, para ampliar los conocimientos y, de esa forma, la cultura. Como bien dices, para crecer como persona. Y para eso basta con leer un buen libro al año. Si son dos o más, mejor, pero lo que importa no es la cantidad, sino la calidad y la capacidad de asimilación del lector. Eso es para mí leer. Lo otro es entretenerse, que no es malo en sí, pero no amerita sacar pecho y presumir.
      Sé de antemano que mi cruzada es estéril. Voy en contra del sacrosanto mercado, de la moda y de lo políticamente correcto, con lo que estoy abocado al fracaso en mi intención de que la gente se de cuenta de que la libertad es un derecho que hay que ganarse a base de compromiso y de defender aquello en lo que se cree. Pero no de cualquier manera, sino con argumentos y opiniones fundadas. Sólo quien tiene criterio propio, por saber escuchar y pretender mejorar siempre, es capaz de reivindicarlo sin que los desaprensivos se lo usurpen. Y no se trata de tener carreras, ni posición social o económica. Basta con ser exigente con uno mismo y con los demás para buscar que cada día el mundo sea mejor. Y la literatura es un gran vehículo para transmitir ideas, inquietudes, propuestas, conocimiento. ¿Por qué abaratarlo con simplezas? ¿Por qué permitir que lo conviertan en un simple objeto de consumo? Contra eso es contra lo que me revelo.
      Y celebro que guardes las balas para otra ocasión, jajaaja, nunca se sabe. Feliz verano para ti también. Un abrazo muy fuerte.

  4. Sólo paso a desearte un feliz verano,que leas lo que te apetezca,que disfrutes de lo que te guste y que nos volvamos a leer pronto.
    Un besote.

  5. Me estaba emocionando a medida que leía tu entrada. Sabes imprimir tensión a lo que piensas y se te nota de lejos cuando algo te cabrea sinceramente, como lo es el fenómeno Grey y el libro de esa presentadora que comentas. Es una suerte que todavía queden personas con ilusión y ganas de pelea, como tú, y un honor leerte.

    Yo hace ya bastante tiempo que tiré la toalla en cuanto a lo de suponer algo de cultura, de criterio o de sentido común a esa masa amorfa de ciudadanos que están creando a base de basura. Cada vez estoy más convencido que el disfrutar de la lectura como todavía lo hacemos unos pocos, como tú y como yo, es algo que se va perdiendo a medida que la mancha negra de mierda televisiva y bazofia en letra impresa lo impregna todo. ¿Sabes por qué? Porque leer implica un cierto sacrificio por parte de quien lo hace, y una inmensa dosis de curiosidad por las buenas historias. Ahora se lleva lo inmediato, lo breve, lo cutre, lo choni y lo que no suponga utilizar nuestro cerebro durante mucho tiempo. Somos una especie en extinción, una minoría cada vez más reducida, porque nadie se ocupa de nadie, y mucho menos de leer algo que resulte edificante y no solamente entretenido.

    En fin, que tienes razón, pero no creo que haya nada que hacer. La superficialidad lo impregna todo, y el populismo es el gran cáncer de nuestro tiempo. Que pases un verano genial, y sigue escribiendo.

    • Muchas gracias, querido Félix, por tu comentario y tus palabras. Como bien señalas, se me nota claramente cuando algo me irrita. En tales casos, no puedo ni quiero evitar expresarlo.

      Dices muchas cosas importantes y quisiera, además de hacerlas mías, compartir varias inquietudes.

      Alguien podría pensar que mi diatriba obedece al ataque de celos o envidia de un escritor desconocido frente al éxito comercial. Y se equivocaría. No son mis emociones ni mis intereses los que están en juego. Es mucho más profundo. Es la libertad, es el concepto de ciudadanos frente a súbditos. Y todo ello porque a través de toda esa bazofia se manipula a la gente y se le conduce, como a los borregos, en la dirección en la que los pastores quieren. Estos desean un mundo de gente aturdida, incapaz de analizar, de pensar, de tomar una posición clara y defenderla. No es un problema de partidos políticos ni de supuestas ideologías. Es más profundo. Es el poder lo que está en juego y este no entiende de bagatelas. Y para ello, como muy bien apuntas, la intención es mantener “esa masa amorfa de ciudadanos que están creando a base de basura”. Esto es el populismo.

      En este problema de fondo la literatura no es más que otro síntoma. Si lo único que esperamos de la literatura es entretenimiento de usar y tirar, si el lector se limita a buscar emociones superficiales, de las que te conmueven un instante para olvidarlas a continuación sin dejarte ninguna huella, ninguna inquietud, ningún aprendizaje, entonces “el poder” alcanza su objetivo: distraerte para que no pienses, incurriendo en el fenómeno que señalas, lo cutre, lo choni, lo barato, lo que no cuesta nada porque tampoco te deja nada.

      El concepto de la literatura que tú, yo y algunas personas más tenemos supone un vehículo para la extensión de la cultura y del pensamiento; conlleva el afán de ser personas más instruidas para ayudar a construir un mundo mejor y combatir a los que se benefician de la ignorancia. Como muy bien dices, esto exige un sacrifico, un esfuerzo, una búsqueda y un compromiso por parte del lector. La renuncia a este esfuerzo tiene implicaciones muy serias, no por lo que supone en sí mismo, sino por lo que significa de actitud ante la vida y los retos de la existencia.

      Y la única forma de revertir esta decadencia es ser muy claros con es@s lector@s que alardean de cultura por leer muchas novelas de ese tipo y similares. Deben ser conscientes de que, con su pobreza intelectual, están sirviendo a los intereses espurios del poder, que busca precisamente esto. Si una persona, en el ejercicio de su libertad, con pleno conocimiento de causa acepta que su actitud tenga los efectos mencionados, me parece absolutamente respetable. Pero aquellos que ni siquiera lo aceptan de forma consciente, al menos que no se equivoquen y presuman sin pudor de una cultura de la que carecen. Sólo si el lector se convence de esta realidad y se exige a sí mismo un comportamiento distinto rechazando la basura, entonces puede que las editoriales cambien y ofrezcan productos de calidad, con lo que la ciudadanía saldrá ganando en todos los aspectos. Mientras no lo hagan, serán rehenes de una industria sin escrúpulos y estarán sirviendo a un sistema político que solo busca aturdir a la gente para manipularla a su gusto.

      Te deseo también un estupendo verano, en el que la pluma se te muestre prolífica para deleite de quienes te leemos. Un abrazo.

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