Jose luis abascal

Reflexiones de un escritor sobre esa cruel amante, la LITERATURA

La referencia histórica en el relato.

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Como la mayoría de lectores sabrá, ayer día 19 de junio de 2014, tuvo lugar en Madrid el acto de proclamación de Felipe VI como Rey de España, con el que se pone fin al reinado de Juan Carlos I. Un acontecimiento que tiene relevancia histórica.
Como este es un blog de acérrima vocación literaria, no es lugar para valorar el hecho más que como ejemplo de lo que puede suponer en el ámbito de la literatura. En este sentido, son muchas las obras en las que podrá ocupar un lugar preeminente, especialmente las de géneros como el ensayo, la historia, la política o cualquier otra en la que predomine un análisis o interés distinto del meramente creativo.
Sin embargo, también puede tener su lugar en la novela o el cuento, siempre que se utilice como referencia o se base en ella para construir una llamada novela de época. En el primer caso se utilizará como elemento para circunscribir el relato a un tiempo y lugar determinados, mientras que en el segundo se buscará profundizar en él para conocer con mayor detalle el comportamiento social de ese tiempo y lugar.
Para que se entienda mejor me permito poner dos ejemplos. En “La regenta”, Leopoldo Alas, “Clarín”, describe con todo lujo de detalles la ciudad y las costumbres de la ciudad de Oviedo del siglo XIX, en donde enmarca la trama novelística, hasta el punto de alcanzar casi la categoría de un personaje más.
Hoy en día, merced a los medios de comunicación y a la información acumulada en internet no es preciso detallar la época actual, salvo que se quiera dar a conocer determinadas costumbres, bastando la mera referencia histórica para que el lector, a través de la evocación, pueda enmarcar el relato en un lugar y momento determinados.
En mi novela “La flor de la mandrágora”, que próximamente publicaré, el comisario Menéndez nos dice: “Apenas habían transcurrido unos meses desde la aparición del primer cadáver, a comienzos de mil novecientos setenta y seis. Mientras toda España esperaba con la respiración contenida los acontecimientos políticos que debían marcar nuevos derroteros tras el fallecimiento de Franco, yo recibía la noticia de que, a tan solo unas pocas calles de mi comisaría, en pleno barrio de Chamberí, un hombre de unos cincuenta años había sido hallado muerto en el interior de su vivienda, con un cuchillo clavado en la nuca.”
Quienes vivimos esa época en España no necesitamos más. Con esas pocas líneas vendrán a nuestra memoria multitud de recuerdos del comienzo del reinado de Juan Carlos I y de la transición a la que se enfrentaba España desde un régimen autocrático a la deseada democracia, con la inquietud, incertidumbre y esperanza que a todos nos embargaba.
En estos casos es el propio lector quien se ocupa de incluir en el paisaje del relato todas las costumbres y circunstancias históricas en las que se moverán los personajes, sin necesidad de explayarse en describirlas.
En novelas del futuro se podrá utilizar el acto de proclamación de Felipe VI para situar el relato a narrar, como hito que dibuje una etapa de la historia de España con esa mera referencia. De ahí que tenga importancia también en el ámbito literario.
Como siempre, quedo a la espera de vuestros comentarios.

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