Jose luis abascal

Reflexiones de un escritor sobre esa cruel amante, la LITERATURA

Haciendo el “indie”.

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Hace unas semanas, en uno de los grupos literarios de facebook en los que participo, alguien preguntó qué significaba la palabra “indie” y le contesté: “independiente”.
Resulta curiosa la pregunta en una época en la que casi todos nos hemos acostumbrado ya a escuchar ese anglicismo abreviado. Pero, al margen de lo que signifique lingüísticamente, cabe preguntarse, ¿qué supone ser un “indie”?
Comencemos diciendo que “indie” es el escritor que publica sus obras al margen de la industria editorial convencional. La primera pregunta sería: ¿el “indie” nace o se hace?
Seguramente habrá quien se haga un escritor “indie” por convicción, pensando en escapar de las redes editoriales y buscar su propio destino; pero, siendo sinceros, creo que no es la mayoría.
En mi caso, reconozco que me hice “indie” más por pereza que por otra cosa. Me explico. Cuando me plantee la publicación de “La cara oculta de la luna”, toqué algunos contactos en la idea de seguir el camino de las editoriales, pero todos me dijeron que la cosa estaba muy difícil, que solamente se publicaban libros de autores conocidos por sus obras o porque tuvieran relevancia social, de tal forma que no hubiera que invertir en marketing para dar a conocer al escritor. Visto esto, el panorama era enviar una copia a un montón de editoriales, donde normalmente hay unos chavales que se leen las diez primeras hojas y, sólo si les gusta, se leen las diez siguientes. Si consigues que lleguen a la página cincuenta sin haber tirado tu manuscrito a la basura, entonces se lo pasan a alguien más experimentado, que puede que le convenza o no. Se parece mucho a jugar a la lotería. Dependiendo de a quién te toque, el humor que tenga ese día, que le guste o no tu forma de escribir, puedes pasar la criba o quedarte para siempre en el olvido.
Cumplidos los cincuenta, no me veía sentado en el banco de la paciencia esperando a que la suerte llamase a mi puerta. Personas muy próximas a mí me dijeron: ¿por qué no publicas en Amazon? Es fácil y hay gente que ha conseguido el éxito. Así que, ni corto ni perezoso, con la ayuda de mi buen amigo Mario Morera (diseñador de la portada), preparamos la sinopsis, rellenamos la ficha de Amazon y subimos el libro. Me lié como un poseso a mandar correos a todos mis contactos para hacerles partícipes de la buena nueva y me dispuse a esperar. Tras la compra por familiares y amigos más cercanos, me di cuenta de que no iba muy lejos, por lo que me sumé a la iniciativa de publicitarlo en facebook y twitter. Nada. El libro iba cayendo sin remedio en el pozo de las miles de publicaciones de Amazon. Desolador.
Como en realidad no esperaba hacerme rico con el libro, lo puse gratuitamente en mi página web y ahí sí, la gente se animó a descargarlo y leerlo con un más que aceptable éxito y buenas críticas. Esto me ha reconfortado lo suficiente para que mi esfuerzo e ilusión no se fueran por la taza del wáter, pero no lo bastante como para animarme a iniciar otra aventura “indie”.
Después de haber vivido esta experiencia, sólo puedo decir que admiro a los escritores que perseveran en esta senda y les deseo toda la suerte del mundo. La van a necesitar.

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2 Comentarios

  1. Hola Jose Luis ! Realmente sabía que los «indies» eran autores que se autopublicaban pero no tenía idea como funcionaba la maquinaria. Aún no he leido tu novela, pero creo que si has recogido buenos comentarios estaría bueno que lo vuelvas a intentar ( si ya tienes algo escrito ). No quiero imaginar lo duro que debe ser semejante esfuerzo para que no te lean. Suerte en lo que decidas.

    • Hola Laura, muchas gracias por tu comentario. Ojalá y te animes a leer «La cara oculta de la luna» y te guste. Como bien dices, es duro publicar y no obtener la respuesta que esperabas. Por eso tomé la decisión de permitir su descarga gratuita y ahí sí he encontrado la satisfacción de que ha tenido muy buena acogida. Para mis otras obras aún no sé lo que haré, pero no tengo prisa. Tiempo al tiempo, que decían los sabios. Saludos cordiales.

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