Jose luis abascal

Reflexiones de un escritor sobre esa cruel amante, la LITERATURA

De Marco Polo a internet.

| 0 Comentarios

Todos hemos oído hablar de los viajes de Marco Polo e, incluso, algunos los habrán leído (yo no, lo confieso). En nuestro conocimiento tangencial sabemos que relató su recorrido hasta llegar a China, donde permaneció unos veinte años al servicio de los mongoles.
A su regreso publicó sus aventuras, captando la atención de sus conciudadanos, que acudían a la cárcel donde estaba recluido a escuchar sus andanzas.
El libro de Marco Polo es rico en múltiples aspectos. Es un libro de viajes, es un libro de relatos fantasiosos de mundos estrambóticos, es una guía de negocios. Es una obra, en suma, que abrió las mentes de los europeos de la edad media a otras culturas y parajes.
Quiero detenerme, en este momento, en lo referente a la descripción de lo que veía y contaba. En esos tiempos, la mayoría de las personas nacía, vivía y moría en su localidad, sin conocer siquiera lo que había a pocos kilómetros de su casa; mucho menos de lo que el mundo ofrecía en lugares lejanos. Con su obra consiguió interesar a sus contemporáneos hablándoles de otros mundos, donde la vida discurría de formas distintas y tenían costumbres muy diferentes a las que ellos conocían. En definitiva, mostró otras culturas, otras maneras de entender la vida. Logró, así, despertar la curiosidad de muchas personas, ganándose un lugar en la historia de la literatura.
Muchos siglos después, los escritores seguían utilizando sus obras para dar a conocer otros parajes, bien ambientando en ellas sus novelas, bien a través de un subgénero conocido como “libros de viajes”. Un ejemplo de lo primero sería la descripción de Oviedo que hace Clarín en “La Regenta”; y de lo segundo, la obra de Camilo José Cela: “Viaje a la Alcarria”.
En la actualidad, viajar está al alcance de muchas personas. Y, a donde no llegan nuestras experiencias personales, nos lleva el cine o la televisión. De ahí que no sea ya necesario explayarse, en una obra literaria, sobre los territorios donde discurre la trama.
Es más, me atrevo a vaticinar que, en los libros electrónicos del futuro, el autor, cuando quiera referirse a un lugar o a un ambiente determinado, se limitará a incluir un enlace a internet donde en lector pueda ver, en imágenes, los sitios en los que los personajes actúan.
Tal vez, si lo hubiera pensado antes, en “La cara oculta de la luna”, ambientada en distintos países y ciudades, hubiera incluido enlaces para que los lectores “vieran” las favelas de Sao Paulo, el laboratorio de San Diego, la casa de Kadar en Boca Ratón (Florida), la convención en Jordania o cualquiera de los ambientes que ahí se describen. Incluso tal vez lo haga en una próxima revisión. Sería una experiencia interesante.
Y te pregunto, como lector o lectora, ¿te gustaría este sistema o prefieres el método tradicional de que te describan los lugares y los ambientes?

Share

Deja un comentario

Campos requeridos marcados con *.