Jose luis abascal

Reflexiones de un escritor sobre esa cruel amante, la LITERATURA

¿Crisis editorial?

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El pasado día 27 de Marzo, el periódico El Confidencial publicaba un artículo titulado La crisis de la industria Editorial, en el que se recoge la estadística sobre la edición de libros en España en el año 2013. Del mismo extraigo los siguientes datos:

En 2013 se depositaron en la Biblioteca Nacional 56.435 textos, un 19% menos que el año anterior. Primera conclusión: se editan ahora 30.000 títulos menos al año que cuando estalló la recesión. De los 56.435 títulos editados en 2013, 49.001 fueron libros y el resto folletos. Un 98,4% de los títulos fueron primeras ediciones. El resto, un 1,6%, reediciones. Las novelas sumaron un tercio del total, aunque la edición de literatura descendió un 13,6% respecto a 2012. Las autonomías con mayor músculo editorial fueron Madrid (32,2% del total), Cataluña (28,5%) y Andalucía (11,1%). Los títulos editados en castellano sumaron el 80,1%, y los de las otras lenguas cooficiales el 15,3%.

Conforme al título del artículo, la industria editorial atravesaría una crisis de edición de novelas, que es lo que aquí nos interesa. Para corroborarlo o desmentirlo, conviene acudir a la página oficial de la agencia del ISBN (International Standard Book Number; en español, Número Estándar Internacional de Libros o Número Internacional Normalizado del Libro), donde encontramos la siguiente información:

Datos de actividad de la Agencia del ISBN en 2013 El año 2013 termina con un descenso en torno al 15% de casi todos los indicadores de actividad de la Agencia:

Cualquier persona apreciaría que hay una diferencia importante en los datos. ¿Cuál puede ser la explicación? Me voy a aventurar a intentar entenderlo y a compartir con vosotros mis conclusiones que, adelanto ya, pueden ser erróneas.

Para ello, partamos de que en la Biblioteca Nacional, que es de donde el artículo periodístico referenciado obtiene los datos que analiza, se lleva a cabo lo que se denomina el depósito legal, que, según la página web de la propia Biblioteca Nacional, consiste en lo siguiente: El depósito legal es la obligación de depositar ejemplares de las publicaciones de todo tipo, reproducidas en cualquier soporte y por cualquier procedimiento para distribución o comunicación pública, alquiler o venta.

Por su parte, el ISBN consiste en un número que identifica a una obra, no siendo obligatoria su obtención, aunque sí recomendable para permitir su localización, además de servir para fines estadísticos.

La primera conclusión sería que se ha solicitado mayor número de ISBN de las que posteriormente han sido objeto de depósito legal. Esto puede deberse a varias razones: la primera, que no todas las obras para las que se obtiene el ISBN son posteriormente editadas y, en consecuencia, no llegan a depositarse en la Biblioteca Nacional. La segunda, que las obras electrónicas publicadas no tengan acceso al depósito legal; este hecho viene reconocido por la página oficial de dicha Biblioteca, cuando dice: En primer lugar hay que distinguir el depósito de las publicaciones en papel y en soporte físico tangible (CD-ROM, por ejemplo) de las páginas web y de las publicaciones difundidas por Internet. El archivo de Internet se lleva por iniciativa de las bibliotecas conservadoras. La responsabilidad de los editores y productores estriba en facilitar el acceso para la captura de los recursos cuando estas lo requieran. Los editores no tienen, pues, que tomar ninguna iniciativa. En este momento está aún pendiente la publicación del Real Decreto de Constitución de las publicaciones electrónicas en línea donde se detallarán las formas concretas en que desarrollará el mismo.

Como vemos, las dos fuentes oficiales hablan de disminución: el depósito legal y el número de ISBN solicitados, lo que apoyaría la tesis de una crisis. Ahora bien, ¿tenemos toda la información? Creo que no. ¿Cuántos autores auto-publican en soporte electrónico sin obtener el ISBN? Yo, al menos, no lo sé. Por ello, no creo que podamos afirmar que estamos ante una crisis editorial y, mucho menos, ante una crisis de creatividad de los autores.

Lo que podría estar ocurriendo es que “el papel” vaya perdiendo cuota en beneficio del libro electrónico; y que, a su vez, muchos autores opten por auto-editar en soporte electrónico sin pasar por la ventanilla del ISBN. Si es así, no debería considerarse una crisis de creatividad ni tampoco editorial. En todo caso, un deterioro del modelo tradicional y su paulatina sustitución por nuevos cauces en el proceso de edición de las obras literarias .

Puede que sea así o puede que esté totalmente equivocado. Me gustaría saber qué opinas al respecto, a ver si entre todos desvelamos el misterio.

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2 Comentarios

  1. Cuánta razón llevas en el artículo, amigo.
    Pero yo creo que el problema radica en que la crisis ha hecho que las personas decidan invertir tiempo en sus vocaciones. Ya que no van a encontrar trabajo o si lo encuentran va a ser en unas condiciones lamentables, pues mejor dedicarse a ello que de verdad les hace felices.
    De ahí, que hoy en día vivamos en la sociedad del “Mamá, ¡quiero ser artista!” y aparezcan muchos escritores, músicos… que antes ni se planteaban escribir un libro y que ejercían de otra cosa únicamente para ganar más dinero.

    En este artículo que escribí para un trabajo de la Universidad hablo de ello y aporto datos, por si te interesa.
    http://marimarmelero.blogspot.com.es/2014/03/la-crisis-incrementa-el-numero-de.html

    Un saludo 🙂

    • Gracias por tu comentario, Mari Mar. He leído el artículo de tu blog; he querido dejar ahí un comentario, pero no he podido, seguramente por mi culpa. Te felicito, es magnífico. Te confieso que, tal vez por mi edad, no había reparado en ello, pero me has abierto los ojos. Creo que es una gran aportación para entender lo que está pasando en la calle. Si me permites, lo compartiré en mi muro de Facebook. Saludos cordiales.

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