Jose luis abascal

Reflexiones de un escritor sobre esa cruel amante, la LITERATURA

¿Cómo olvidarte?

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Cuando escribí el artículo sobre el valor de un libro, anuncié que volvería sobre este tema, pero desde otra óptica distinta, referida a esos libros que hemos regalado a personas queridas o nos han sido obsequiados por quienes nos aprecian. Así que hoy, nada de sesudas reflexiones, datos estadísticos o cosas por el estilo. Hoy vamos a dar rienda suelta a los recuerdos y los sentimientos.
Nunca he sido de regalar libros, tal vez por considerarlos como algo íntimo, algo muy personal, que habla tanto de la persona que lo regala como de quien lo recibe. Es una suerte de tarjeta de presentación. Regalar un libro es proponer emociones a la persona destinataria y hacerse cómplices en una aventura intelectual. Así que el libro habla de nosotros sin necesidad de que tengamos que darnos pábulo en primera persona.
Pero, sobre todo, el libro establece un vínculo entre quien lo regala y quien lo recibe. Y de esos vínculos especiales quiero hablar hoy.
A Teresa, mi santa esposa, le regalé, hace ya demasiados años, “La isla”, una novela de Aldous Huxley que me encantó, y en la dedicatoria le hablaba ya de compartir mi pasión por la literatura. Me consta que aún lo conserva.
En cuanto a los libros que me han regalado y han dejado en mí una huella especial, los hay para todos los gustos.
Una querida amiga, Rosa, en la época en que andaba con mis manías hipocondriacas, fruto de la crisis de los cuarenta, me regaló un libro titulado “Cómo morimos”, en el que un médico analiza distintas formas de morir (infarto, cáncer, etc.), con sus síntomas y su proceso final. Confieso que me dio tanta aprensión que sólo lo hojee.
Otro buen amigo y tocayo, haciendo gala de su habitual mordacidad, me obsequió con una obra titulada “historia del cinturón de castidad”, pura coña marinera.
Con mucho agradecimiento recuerdo dos obras que me regaló mi amigo Raúl, venezolano de pro, y que me encantaron: “Mi último suspiro”, de Luis Buñuel y “Zorba el griego”, de Kazanzakis, una gran obra.
Pero en mi corazón hay una muy especial. Conocí a su autor, Raúl Rodriguez Cetina (otro Raúl), cuando yo tenía diecisiete años y recorría Europa con otro amigo en plan mochileros. Haciendo cola para entrar en el museo Rodin, en París, conocimos a Raúl, que visitaba el viejo continente desde México. El hecho de ser paisanos nos permitió entablar una primera amistad que fue profundizando por nuestra afición literaria, si bien yo entonces no escribía más que alguna cosa suelta. Su libro, “El desconocido” es una obra tremenda, de una crudeza que aún tengo fresca en mi memoria, fruto de sus propias experiencias personales en su Yucatán natal. Raúl acababa de editar el libro con sus ahorros y tenía la enorme ilusión de consagrarse como escritor. Nos vimos solamente en aquellos días parisinos, pocos, pero después mantuvimos la amistad por vía epistolar. Fue entonces cuando me mandó dos ejemplares de su obra. Con los años llegó a ser un escritor reconocido en México, pero la vida pudo con él a golpe de whisky y cubitos de hielo.
Cuando veo su libro en mi estantería vienen a mí un sinfín de recuerdos, de conversaciones, de sueños que el tiempo se ocuparía de realizar o desbaratar a su antojo, y pienso que toda la ilusión que tenía en su obra fue, tal vez, el mejor momento de su vida.
Su carátula, su lomo, sus páginas, mantienen a Raúl vivo en mi recuerdo.
¿Y tú, te animas a contarnos qué libros son para ti inolvidables?

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6 Comentarios

  1. Buenos días. Cuantos regalos, cuantos recuerdos vienen a mi memoria! A los 6 años, me gustaba unos tebeos que se llamaban “Lisette”. Después, al tener una hermana mayor de 7 años, leí todos sus libros. Pero me acuerdo como si fuese ayer de MI primer libro: “Le lion” De Joseph Kessel de tapa verde oscuro. Un autentico lujo! En mis primeros años de instituto (antes del 68), cada trimestre por nuestras notas teníamos un premio que consistía en un lote de libros, siento el picoteo en el estomago esperando en la ceremonia de las entregas! Maravilloso recuerdo! A partir de ahí, creo que todos entendieron que era una “acro” de la lectura y muchos regalos siguen siendo libros de papel. Mi ex tenia la costumbre de regalarme los libros de Alberto Vasquez Figueroa, fue mi gran profesor de castellano. Pero mi gran cariño es por un libro antiguo, una bella historia de amor:”Paul et Virgine” que me ha seguido en todas mis mudanzas.
    Gracias Jose Luis por este maravilloso articulo que por unos minutos me ha recordado mi juventud. Feliz fin de semana! Y cuida a Teresa, tu santa esposa *__*

    • Gracias, Françoise, por compartir tus recuerdos con nosotros. Queda retratado de forma muy bella tu amor por la literatura desde que eras una niña. Algún día nos tienes que hablar de ese libro “Paul et Virgine” que te acompaña siempre. Y cuidaré de Teresa, descuida, la nuestra es también una curiosa historia de amor. Buen finde y un abrazo.

  2. En mi casa,una familia trabajadora y de muchos hermanos como alguna vez os comenté,en la medida de lo posible, nunca faltaron los libros.Tebeos,cómics,cuentos qué cambiábamos los muchachos del barrio emocionados. Todos los Reyes Magos nos regalaban alguno,cuentos de Andersen,Perrault, en casa.Uno para los cuatro mayores,no estaban los Reyes para mayores dispendios y qué además era motivo de peleas ,sanas, para ver quien se pedía,lo empezaba primero.Mi hermana mayor tenía el “honor” de hacerlo siempre jajaja !qué remedio!.Lamentablemente no conservo ninguno.
    Como libro especial para mi por lo qué significó en esa edad del primer novio y por supuesto por ser una de las más maravillosas historias qué he podido leer fue “Cien años de soledad” de García Márquez.Mi enamorado se llamaba,se llama Arcadio además, y dedicado a mi,aún lo conservo,después de mudanzas y hasta de inundaciones.
    Nuestra historia acabó pero siempre ese libro irá unido en mi memoria al recuerdo de aquel otro Arcadio qué no fue.
    Otro libro qué llegó en forma de regalo y elegido para mi por casualidad,mi pareja no conocía al autor,nunca había oído ni su nombre,fue comprado según me contó por “intuición” nada más y qué me permitió conocer a este maravilloso poeta fue “Poesía completa” de Jaime Sabines. Lógicamente lo guardo como el mejor regalo qué recibí nunca y qué leo y releo todos los años.
    Acabo de darme cuenta de qué casi todos “mis libros”,son producto del amor y el cariño,bien de mi familia o de personas a las qué quise y quiero.Y me parece maravilloso esa unión personal qué tengo de los libros con el amor.
    Podría añadir algunos más aunque si se trata aquí del valor sentimental qué sentimos hacía algunos libros por lo qué nos significaron creo qué estos dos resumen mi experiencia al respecto.
    Pensando en qué escribiría al hilo de esta entrada también me he dado cuenta de qué más qué me regalen soy de regalar libros.Completamente de acuerdo en qué al regalar un libro de alguna manera nos “retratamos” ,estamos regalando una parte de nosotros mismos.Intentamos hacer participes a la persona destinataria de emociones en general porque regalamos a partir del sentimiento sea de amistad,amor,cariño.
    La verdad no sé qué más decir porque no suele dárseme bien expresar sentimientos por escrito y tu entrada de hoy me ha provocado y muchos.
    Qué me ha encantado y qué la guardaré junto a mis libros,como uno de mis más preciados regalos.Un abrazo!!!!

    • Precioso comentario, querida Ana, muy emotivo. Como bien dices, esos libros que vienen envueltos en afecto (amor, amistad, etc.), constituyen tesoros de nuestra vida personal, no por su valor económico, sino por lo que representan. Nos evocan otras épocas, otros momentos, otras personas, que forman parte de nuestra historia. Me alegro mucho de que te haya encantado este artículo, que te he dedicado con mucho cariño. Un gran abrazo.

  3. Buenas noches, acabo de descubrir tu blog y lo primero que he leido es este articulo y de pronto descubro en mi inconsciente que el libro que hizo saltar la chispa de mi pasion por la lectura fue un libro regalado y robado… tendria yo unos 14 años y fui a buscar un regalo para mi madre no se porque me paré en la puerta de una vieja librería … entré y en mis manos aparecio ” la casa de los espíritus” de Isabel Allende , no lo dudé me parecio el regalo perfecto.
    Esa misma noche sent ique lo tenía que leer y apareció en mi vida el placer de la lectura… me fascinó, al independizarme ese libro vino conmigo y todavia esta en mi libreria , espero que mi madre perdone este pequeño hurto pero para mi fue la llave de una de las pasiones de mi vida…. el regalo perfecto.
    Me ha encantado el articulo , un saludo.

    • Muchas gracias por tu comentario. La vida tiene la virtud de sorprendernos, al igual que una buena novela. Tú descubriste tu pasión literaria de una forma fortuita, buscando satisfacer otra ilusión. De la misma forma afrontamos cada lectura, sin prejuicios, con el alma abierta, dispuesta a recorrer caminos insospechados. Saludos.

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