Jose luis abascal

Reflexiones de un escritor sobre esa cruel amante, la LITERATURA

¡Comienza la partida!

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¿Quién no ha abierto un libro con ilusión, ha empezado a leer las primeras líneas y se ha sentido tentado de cerrarlo y olvidarse de él?

Igual que ocurre en el ajedrez, la apertura de un relato es un momento crucial; es el instante en que el lector se sumerge en la historia. Si no tiene “gancho”, puede que no se sienta atraído a tragarse un montón de páginas y opte por desistir. De hecho, hay muchas personas que, antes de comprar un libro, lo abren por la primera página y leen el comienzo para decidirse. Es una prueba de fuego.

El arranque condiciona el desarrollo del texto y nos introduce en la historia, proporcionándonos mucha información en un párrafo. Es tan importante que muchos escritores escriben la versión definitiva cuando han terminado de elaborar la obra.

Con un célebre ejemplo lo veremos con claridad. Así principia “Cien años de soledad”:

Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el Coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo. Macondo era entonces…

¿Qué nos está diciendo?

En primer lugar, nos indica la estructura temporal elegida por el autor para narrarnos la historia. En vez de comenzar de forma cronológica, es decir, por el origen de los hechos, escoge un momento más avanzado (principio “in media res”) cuando dice: Muchos años después para arrastrarnos más tarde, mediante una regresión, a lo acontecido hasta llegar a ese instante: cuando su padre lo llevó a conocer el hielo. Macondo era entonces…

En segundo lugar, nos indica la voz que nos va a contar la historia: en este caso, en tercera persona (el Coronel Aureliano Buendía había de recordar…) permitiendo que el lector se sitúe ante su interlocutor.

En tercer lugar, nos sitúa ante la historia. Aparece un personaje clave: el Coronel Aureliano Buendía, para que el lector se familiarice con él y sepa de quién se va a hablar; nos sirve para ubicarnos en el lugar donde se va a desarrollar la novela: Macondo; la época: Muchos años después,… había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo, lo que nos habla de una época pretérita en la que el hielo podía ser una novedad; y nos indica el tiempo de la historia: el lapso que transcurre desde que el personaje era un niño hasta el instante en que, siendo adulto, se encuentra ante el pelotón de fusilamiento.

En cuarto lugar, introduce uno de los elementos de la trama: el conflicto existente en Colombia en aquel tiempo entre facciones políticas enfrentadas militarmente. En este conflicto surge la tensión que, obviamente, no sabemos cómo se resolverá: frente al pelotón de fusilamiento, el Coronel Aureliano Buendía El personaje está en peligro; y también de intriga: ¿por qué está ante un pelotón de fusilamiento? ¿Cómo ha llegado a esa situación? ¿Por qué recuerda ese momento de su infancia? Todo ello nos empuja a seguir leyendo.

No se puede decir más en menos líneas. Es una obra maestra.

En contraposición, encontramos la apertura de Milan Kundera en “La insoportable levedad del ser”:

La idea del eterno retorno es misteriosa y con ella Niestzsche dejó perplejos a los demás filósofos: ¡pensar que alguna vez haya de repetirse todo tal y como lo hemos vivido ya, y que incluso esa repetición haya de repetirse hasta el infinito! ¿Qué quiere decir ese mito demencial?

Y sigue filosofando el maestro Kundera durante los dos primeros capítulos. No es sino hasta el tercero cuando aparece Tomás, uno de los protagonistas de la historia. Sería interesante saber cuántos lectores abandonaron la lectura antes de que Tomás irrumpiera en escena. Hay que ser muy valiente para elegir una apertura como esta y también muy honesto, porque el autor no esconde sus verdaderas intenciones: invitarnos a reflexionar sobre la base de una historia.

Y tú, ¿cuánta importancia le das al arranque de una novela?

 

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12 Comentarios

  1. La primera frase, el primer párrafo… muchas veces se convierte en algo representativo del libro. Todos conocemos el comienzo de libros tan dispares como El Hobbit o La metamorfosis y sus frases se han convertido en míticas.
    Sin embargo, a la hora de comenzar un libro, no es sólo la primera frase evidentemente. En mi caso, en las 30 primeras páginas ya suelo hacerme una idea, y pocas veces me confundo, de si me va a gustar. Es una suerte de cata que me dice si me interesa, si me atrae y si el estilo me está gustando. Porque como bien nos muestras con Kundera, no hay que matar a la víctima corriendo ni presentarnos al protagonista de turno, pese a que sea la costumbre habitual.
    De hecho, y aquí hablo como lector, siempre he pensado que el llamado «miedo a la página en blanco» es precisamente por eso, por saber exactamente como comenzar una historia. Aunque luego nos parezca sencilla como en el caso de: «En un agujero en el suelo vivía un Hobbit» estoy segura de que lleva detrás muchas horas hasta encontrar el lugar exacto en el que empezar a cavar ese agujero.
    Un abrazo y disculpa la extensión

    • Muchas gracias, Mientras leo, por tu aportación. En efecto, la primera frase es fundamental para captar la atención del lector. En la «Cara oculta de la luna», la frase «La muerte tiene nombre de mujer, tal vez por eso van a matarme», se me ocurrió mientras dormía. Me desperté y la anoté antes de que se me olvidara. Fue lo último que escribí del libro. Un abrazo.

  2. Como saber, que frase, principio o sinopsis será la que atraiga al lector.
    Hay novelas que a simple vista, crees que te van a gustar y a lo mejor la dejas a las primeras páginas de haberla comenzado.

    Yo, soy de los que leen la contraportada, y según veo así hago, pero eso a veces no da resultado.

    Cuando se comienza una novela, lo mejor es terminarla de leer sino, te quedara la duda de saber cómo acabara, en Cien años de soledad con tanta fama como tiene a mi me dejo perplejo y pensando en volver a releer para sacar algo en claro.

    Bueno no me extiendo más…

    • Muchas gracias por tu comentario, Juan Antonio. Como bien señalas, toda novela es una apuesta del lector, que no sabe si quedará satisfecho hasta el final. Cuando leí «cien años de soledad», tuve la suerte de que la edición contaba con un árbol genealógico al principio, el que recurría yo continuamente, por la cantidad de personajes que aparecen y la dificultad de seguirlos. Como lector, pienso que su gran mérito fue ser la obra estelar de un género que se llamó «el realismo mágico», por mostrarnos un mundo que a la mayoría resultaba ajeno: la mezcla de una realidad con elementos de fantasía incorporados a la misma por los personajes de forma cotidiana.

  3. Nunca he dejado un libro por su primeras lineas,será que no tengo tanta predisposición a ver tanto en tan pocas letras.Si lo he hecho cuando no me dice nada y aún así casi siempre he vuelto a retomarlo a ver si cambiaba,,pocos he dejado sin terminar.
    Me sorprende muchísimo la capacidad que tienen algunas personas en captar tanto desde el principio.
    Yo no me extiendo tanto, 🙂

    • Muchas gracias, Fany, por tu comentario. Yo tampoco suelo dejar los libros por un arranque más o menos afortunado, pero sí conozco personas que lo hacen. De ahí su importancia para el éxito del libro. Saludos.

  4. El comienzo de un libro ,esa frase o párrafo, qué incluso queda como representativa de la obra,si qué puede influir relativamente en mi interés por su lectura.No significa qué por un comienzo más o menos llamativo del libro,lo abandone.Normalmente leo bastantes páginas antes de plantearme cerrarlas definitivamente, pues un comienzo atrayente no significa qué la obra sea digna de leer ni al contrario.

    • Gracias, Ana, por tu comentario. Un buen comienzo es importante, aunque no sea suficiente. Sirve para enganchar el lector, pero obviamente debe tener una digna continuación para que el lector no se desanime.

  5. Hola ! Nunca dejo un libro en la primera página, pero si me fijo mucho como el autor comienza, más cuando es un autor que leo por vez primera. Pero ultimamente trato de buscar libros con argumentos atractivos , buenos pero entretenidos. Nada de lecturas complicadas para mi, ya pasé ese tiempo. Saludos.

    • Hola Laura, muchas gracias por comentar. El arranque de una novela es muy importante para el autor y para el lector, aunque no sea definitivo. El gusto literario es propio de cada lector y absolutamente respetable. Evoluciona con el tiempo. Si tu buscas ahora textos más entretenidos es porque tus circunstancias te impulsan a ello y debes atender a tus deseos. Lo importante es que disfrutes de la lectura. Saludos cordiales.

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