Jose luis abascal

Reflexiones de un escritor sobre esa cruel amante, la LITERATURA

Anquises y la literatura.

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Cuenta la mitología griega que Anquises, tras ser seducido por Afrodita, quedó advertido de que debería guardar silencio para siempre, si no quería sufrir la ira de Zeus y arriesgar su vida. Sin embargo, Anquises, algunos dicen que impulsado por los efluvios alcohólicos, reveló el secreto en un momento de debilidad, siendo alcanzado por un rayo, que lo dejó tullido, ciego o impotente (aquí hay diversas teorías). En cualquier caso, Anquises sufrió la ira divina por irse de la lengua.
De esta leyenda pueden extraerse multitud de conclusiones, pero ahora quisiera recalcar una: la imperiosa necesidad del ser humano de contar historias, propias o ajenas, reales o inventadas, aún a riesgo de sufrir lamentables consecuencias.
¿Qué misteriosa fuerza nos impulsa a ello? Obviamente, no es este el lugar para discernir sobre esta cuestión; pero lo cierto es que, desde que el hombre existe, la creación y transmisión de relatos, por vía oral o escrita, es innata a todas las culturas. Se busca con ello propagar enseñanzas o experiencias, instaurar normas morales o, simplemente, entretener, dando origen a diversas manifestaciones: el teatro, la literatura, el cine, entre otras. Las consecuencias para sus autores han oscilado desde la indiferencia al castigo o la gloria.
Me confieso una víctima más de esta epidemia. De unos años a esta parte cada día me enfrento al reto de escribir, sin saber muy bien qué busco con ello o a dónde me conducirá, abducido por el afán de construir historias en las que volcar mis sueños, mis inquietudes, mi forma de ver y entender el mundo y la vida. Es, quizá, otra forma de afrontar este misterio llamado existencia.
A medida que penetro en el inabarcable mundo de la literatura, soy más consciente de mis limitaciones y carencias para dar vida a personajes, lugares y situaciones y lograr que otras personas, los lectores, los hagan realidad en sus corazones. Sólo cuando se logra atraer y conmover a quienes se enfrentan a tus páginas es cuando la creación literaria alcanza su sentido. Y no es fácil. Nada fácil. De ahí que se hayan escrito y se escriban miles y miles de textos y sólo unos cuantos perduren en la memoria colectiva.
De ese reto te enamoras. Pero la literatura, como todo el arte en general, es una amante cruel, exigente, posesiva, permanentemente insatisfecha, que te seduce, como Afrodita, para acarrearte la mayor de las dichas o la peor de las desgracias. Por eso, sin poder dejar de amarla, a veces, muchas veces, la maldices y quisieras escapar de ella; pero, una vez que has conocido sus encantos, ya no puedas vivir sin pensar en ella, sin hablar de ella, como ocurriera al pobre Anquises.
En este blog deseo que compartamos inquietudes y experiencias nacidas de la aventura literaria. ¿Me acompañas?

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2 Comentarios

  1. ¡Venga! Creo que aciertas con un blog,

    Este siglo XXI, contra todo pronóstico, está siendo el siglo de la literatura, la web crea hábito de leer y los blogs el de escribir, dándole continuidad es una herramienta estupenda para los escritores, aunque solo sea por el contacto con los lectores y en muchos casos por pulir el estilo. Creo que hereda y complementa la tradición del periodista moderno de Larra donde la obligación y la urgencia de escribir para la prensa creo grandísimos escritores…

    Un buen experimento de un escritor con un blog me parece el de Pérez-Reverte que creo un blog llamado «Anotaciones sobre una novela» y que funciona como metainformación sobre la novela que pretende escribir, te hace participe de su proceso creativo y enseña muy bien como toma ciertas decisiones sobre la trama y los personajes,

    http://novelaenconstruccion.com/

    Bueno, te sigo.
    Un abrazo.

    • Muchas gracias, Pablo por tu comentario y por seguirme. Me han parecido muy interesantes tus reflexiones y las tendré en cuenta. Un abrazo.

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